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Gobierno de EU sentencia a 11 años a "El Vaquero de la Cocaina" años antes se hizo de la vista gorda

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Gobierno de EU sentencia a 11 años a "El Vaquero de la Cocaina" años antes se hizo de la vista gorda


Una corte estadounidense dictó una sentencia de 11 años contra un antiguo “vaquero de la cocaína”, cuyo hermano lucha contra su deportación de Estados Unidos. Ambos trabajaron con el gobierno estadounidense en la época en que se dedicaban al narcotráfico, lo que da un toque irónico a sus actuales enredos legales.

El 25 de abril, un juez federal de Miami dictó una sentencia de más de una década a Gustavo Falcón. Natural de Cuba, Gustavo es hermano de Augusto Guillermo “Willie” Falcón, otro miembro de los conocidos vaqueros de la cocaína, término usado para describir a traficantes que transportaron drogas de Colombia al Sur de la Florida por el mar Caribe en las décadas de 1970 y 1980.

Luego de 26 años prófugo de la justicia por cargos de drogas, Gustavo fue arrestado el año pasado en Kissimmee, Florida. Se declaró culpable en febrero de participación en una conspiración para el tráfico de drogas dirigida por su hermano Willie y otro ciudadano cubano llamado Salvador Magluta. Los funcionarios estadounidenses estiman que en sus mejores momentos la red introdujo anualmente decenas de millones de dólares en cocaína a Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses formularon cargos contra los hermanos Falcón y Magluta en 1991. Pero Gustavo se fugó mientras se encontraba en libertad bajo fianza y se mantuvo en la clandestinidad, mientras su hermano y Magluta seguían un juicio en el que lograron evadir temporalmente la justicia con sobornos a los jurados.

Posteriormente, sin embargo, Magluta fue sentenciado por manipulación de jurados y otros delitos, y en 2003, fue sentenciado a 205 años de prisión. Willie Falcón aceptó una negociación de sentencia en 2003 que le garantizaba una pena máxima de 20 años.

Willie Falcón fue liberado en junio de 2017, pero de inmediato se le abrió un proceso de deportación en un intento por devolverlo a Cuba. Desde entonces está envuelto en un litigio al parecer con todo en su contra para impedir su expulsión de Estados Unidos.

Según el Miami Herald, los abogados de Falcón han argumentado que su deportación a Cuba podría poner en riesgo su integridad, pues es muy probable que el gobierno cubano lo persiguiera como retribución por su participación en un complot apoyado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) para atentar contra el entonces presidente Fidel Castro.

La organización narcotraficante Falcón-Magluta presuntamente desvió “sustanciales ganancias del narcotráfico a mediados de la década de 1990 a grupos paramilitares cubanos en el exilio para asesinar a Castro”, plan que también recibió apoyo de la CIA. 
Análisis de InSight Crime

La sentencia a Gustavo Falcón y la lucha de su hermano por impedir su deportación a Cuba ilustran un modelo del gobierno estadounidense, que por momentos hace la vista gorda con los nexos criminales de personas y grupos que considera necesarios para lograr ciertos objetivos políticos. Pero también muestra cómo esa dinámica puede cambiar cuando los actores pierden su utilidad. 

Un ejemplo de esto fue el escándalo de cocaína de los Contras en la década de 1980. Como lo relató el fallecido Gary Webb en su serie “Dark Alliance”, los insurgentes contraguerrilla apoyados por Estados Unidos en Nicaragua se dedicaban al tráfico de cocaína a Estados Unidos, lo cual ignoró la CIA debido al rol de ese grupo guerrillero en la lucra en nombre de Estados Unidos contra el gobierno sandinista, alineado con la Unión Soviética.

Pero tras la caída del muro de Berlín en 1989 y la expulsión del líder sandinista Daniel Ortega por la candidata presidencial Violeta Chamorro, respaldada por Estados Unidos, en la elección presidnecial de 1990 en Nicaragua, la amenaza de una toma del poder por os comunistas se hizo menos urgente, y Estados Unidos abandonó a los Contras. Luego de eso, se conocieron sus nexos con el narcotráfico, algunos de los facilitadores del negocio d de la cocaína de ese grupo fueron procesados por Estados Unidos por sus actividades criminales.

Un patrón similar se conoció en la prolongada y cuestionable relación de Estados Unidos con el fallecido dictador panameño Manuel Noriega. Como lo había informado InSight Crime, Noriega trabajó con la CIA durante décadas, entregando información al organismo sobre carteles de drogas y apoyando operativos clandestinos. Pero cuando Noriega comenzó a poner en peligro los intereses estadounidenses en Latinoamérica, el ejército del país del norte invadió Panamá con la misión de arrestar y procesar a Noriega por cargos de drogas.

El manejo dado por Estados Unidos a los casos de los Falcón guarda muchas semejanzas con la manera como se procedió en el escándalo de los contras y con Noriega.

La CIA respaldó a los grupos a los que los Falcón y Magluta canalizaron dinero de la droga en un momento en que había una honda preocupación por la amenaza que pudieran suponer Cuba y la Unión Soviética. Pero con el distensionamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba  en los últimos años, pese a los intentos del presidente Donald Trump por revertir esas medidas, el interés de Estados Unidos en derrocar el gobierno comunista en Cuba ha decaído.
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