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Salvador Rangel el hombre que pacto con el narco "la paz" de un pueblo

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Guerrero.- Hace mes y medio Salvador Rangel Mendoza subió a la sierra para pedirle a un narco que restablecieran los servicios de agua y luz.

El viernes santo  abordó un helicóptero alquilado por la gente de una comunidad para encontrarse con un capo de las drogas y darle las gracias por devolverle al pueblo la luz y el agua que durante casi  50 días les fueron suspendidos,  Rangel Mendoza es un obispo que llegó a la diócesis Chilpancingo-Chilapa en Guerrero en el 2015.

El Viernes Santo el obispo Rangel se reunió con un líder de la delincuencia organizada y dio detalles del encuentro. Dijo que lo llevaron al lugar de la cita en un helicóptero que pagaron los habitantes de Pueblo Viejo, este pueblo hace algunos meses fue tomado durante 3 días por un narco apodado el teniente que junto a 300 de sus pistoleros hicieron lo que quisieron.

“Yo les explicaba a esas personas que -si bien- había enemigos en ese lugar, pero también hay ancianos, mujeres embarazadas y niños y gracias a Dios les restablecieron el servicio”, externó el obispo.

La reunión se realizó no muy lejos de ahí, en la sierra, un territorio casi impenetrable para todos, hasta para las corporaciones policiacas.  Y aprovechando el viaje, dijo, le hizo una petición: que no hubiera más Ejecuciones contra candidatos en este proceso electoral.

En el territorio en el que predica Rangel operan las bandas delictivas más crueles de Guerrero: Los Rojos, Los Ardillos, El Cártel de la Sierra, La Familia Michoacana, Los Caballeros Templarios, Los Tequileros y Guerreros Unidos.

Rangel ha sido de los pocos críticos a la estrategia de seguridad gubernamental y de los pocos que nombra a las cosas como son.

Los encuentros del obispo con los criminales comenzaron a hacerse públicos este año. Pero el religioso ha dicho que iniciaron desde hace casi dos años. Rangel fue el que estableció el primer contacto con un líder del narco.

Un día un sacerdote le llamó para pedirle que interviniera para que no lo asesinaran. La semana siguiente se apersonó en la sierra para pedirle al capo que no matara al sacerdote. Después la hizo de mediador entre los grupos delictivos y, ahora, intervino para negociar seguridad para los candidatos.

Sus constantes declaraciones mantienen en vilo su vínculo con el gobierno de Guerrero. Recién en febrero las relaciones entre ambos se tensaron aún más, cuando el fiscal general criminalizó a dos sacerdotes que fueron asesinados en una carretera de Taxco. Pese a todo, Rangel se ha mantenido en su posición: “En el gobierno dicen que no podemos dialogar con los delincuentes. ¿Por qué hablar de buenos y malos?, yo les pregunto. ¿Quiénes son los malos?”.

Las acciones del obispo son el resultado de la ausencia del Estado de Derecho y de la incapacidad de las autoridades de los tres niveles de gobierno para restaurar el orden social y el bien común en la entidad
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