ads here

El misterio detrás de la ejecución del cardenal mexicano al que confundieron con El Chapo Guzmán

advertise here


Era el 24 de mayo de 1993. Desde hora temprana se había visto un fuerte movimiento de policías y miembros del Ejército en el Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo, de Guadalajara, en México.

Nadie se cuestionó la presencia de la seguridad porque todo parecía normal, Pero a las 15.40 horas todo se salió de control luego de que se escucharan disparos en el estacionamiento, donde habían matado a siete personas. Uno de los muertos era el cardenal Juan Jesús Posados Ocampo, quien había acudido a la terminal aérea a recoger al entonces nuncio apostólico Gerónimo Prigione.

El crimen del cardenal Posadas aparece en todas las narcoseries que tienen como tema central a los capos mexicanos de la droga como “El Señor de los Cielos” y “El Chapo”,  Este capítulo, de alguna forma marcó el antes y el después en el tema del narcotráfico en México. A partir de ese día se conocieron los nombres de quienes serían los grandes capos de las siguientes décadas como Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

Quien entonces todavía peleaba por ascender el mundo criminal, y los hermanos Ramón y Benjamín Arellano Félix,  Un cuarto de siglo, más de 200 testimonios y 100 tomos después de un extenso expediente judicial, no existe ninguna persona sentenciada por el crimen de Posadas.

“Este caso es un monumento a la impunidad no hay un caso en la historia de México de mayor impunidad que el del asesinato del cardenal Posadas… si hubiéramos visto en la cárcel a los verdaderos responsables ahorita no estaríamos como estamos con ese nivel de impunidad que hay en el país”, dijo en entrevista con Infobae Fernando Guzmán Pérez Peláez, quien durante dos décadas estudió el caso en comisiones del Congreso de Jalisco, la Cámara federal, como funcionario de gobierno y como abogado.

El caso no está cerrado. Hasta 2016 la Fiscalía Federal mantenía bajo reserva la averiguación previa AP SE/001/95 y el desglose de la averiguación previa AP 1132/93 del orden federal con el argumento de que la investigación continúa, pero sin avances sustanciales.

La teoría de la confusión

El 29 de mayo, al presentar sus primera conclusiones del crimen, la Fiscalía mexicana informó que en el estacionamiento del aeropuerto se había desatado una balacera entre los Cárteles de Sinaloa y de los Arellano Félix.

Los segundos habrían ido a matar al Chapo, a quien presuntamente confundieron con el cardenal, quien llegó en un auto Grand Marquís blanco del año, similar al que presuntamente llevaría al capo a tomar un avión con destino a Puerto Vallarta. El también arzobispo de Guadalajara había muerto en un fuego cruzado, según la versión oficial.

Pero Guzmán Pérez Peláez, la persona que más conoce del tema en México, aseguró que siempre se encontró no sólo con incongruencias en la investigación sino también con obstáculos incluso para acceder a las copias de la averiguación.

El dictamen forense concluyó que el auto del prelado recibió 57 disparos, todos contra sus tripulantes. El médico forense Mario Rivas Souza, quien analizó el cadáver del purpurado señaló que había recibido 14 disparos “directísimos”, dando por descartada la teoría de la confusión.

“Declaraciones de personas que estaban adelante del carro del cardenal dicen que escucharon como si estuvieran cerrando una cortina de metal, eran los disparos, pero también dicen que cuando ya se dejaron de oír los disparos alguien dijo ‘ya estuvo, no hay testigos, vámonos'”, comentó Guzmán Pérez Peláez.

Guzmán y otras personas ponen en duda que los sicarios hayan confundido al cardenal con “El Chapo”, que en ese momento tenía 39 años y el prelado 67, Posadas Ocampo era un hombre alto y corpulento mientras que el la estatura del capo es de 1,64.

“No había forma de que o confundieron”, dijo.

El primer detenido, Jesús Alberto Bayardo Robles “El Gory”, un hombre de los Arellano Félix que ese día había sido enviado al aeropuerto a comprar unos boletos a Tijuana para sus jefes, ayudó en un primer momento a fortalecer la teoría de la confusión.

“El Gory” declaró que el objetivo era Guzmán Loera. Después se presentó una polémica sobre la cárcel en la que había sido recluido porque tanto en la de Puente Grande, Jalisco como en la de Almoloya de Juárez, Estado de México, negaban su presencia.

Apareció en 1997 en una cárcel de máxima seguridad de Estados Unidos donde había sido requerido para colaborar en una investigación. Ahí declaró que en México lo obligaron a firmar una confesión bajo presión y que el verdadero motivo del asesinato estaba ligado a unos documentos que tenía el cardenal, que involucraban a jefes del crimen organizado y altos funcionaros.

Declaraciones de personas que estuvieron en el aeropuerto, a las que tuvo acceso Guzmán Pérez como parte de un grupo interinstitucional que investigó el caso, señalaron que después de haber asesinado a Posadas un hombre abrió la cajuela y sustrajo unos documentos, de los que hasta ahora se desconoce su destino y contenido.

Otro de los detenidos, Ramón Torres Méndez “El Spooky” y un sujeto de nombre Juan Enrique Vasconez, un pistolero del barrio Logan en San Diego, se entregaron voluntariamente, pero el primero apareció muerte en la cárcel unas semanas después, presuntamente por bronco aspiración mientras levantaba pesas.

Un pistolero de los Arellano llamado Humberto Rodríguez Bañuelos, alias “La Rana”, aseguró en su declaración ministerial que en el “lugar había varias personas armadas y con conchas (credenciales metálicas), vestidos de civil, al parecer (policías) judiciales … así como dos vehículos oficiales del Ejército, tres de la Policía Federal de Caminos”, publicó la revista Proceso en 2013.

Aseguró que entre los elementos policiacos había identificado al entonces director de la Policía Federal, Rodolfo León Aragón alias “El Chino”, quien estaba acompañado de “El Chapo” y otras cinco o seis personas armadas que iban escoltándolos.

El tercer grupo

Para Guzmán Pérez Peláez y Antonio Gutiérrez Montaño, vocero de la Arquidiócesis de Guadalajara, las pruebas y testimonios apuntan a que el día del asesinato hubo tres grupos armados en el aeropuerto: los dos cárteles y los presuntos elementos del Estado.

“Hubo un tercer grupo que manejó las cosas, pero no hay elementos para comprobarlo porque a ninguna institución le ha interesado”, expresó a Infobae Gutiérrez Montaño.

Ignacio Flores Ruiz, amigo del cardenal desde la infancia, declaró ante el ministerio público que en durante una reunión que tuvieron el 5 de mayo de 1993, Posadas Ocampo le reveló que había acudido a Los Pinos (la casa presidencial) a una comida en la que le hicieron propuestas para no interferir en el tema de “prostitución y otras cosas” que sucedían en la ruta Guadalajara-Tijuana.

Sin embargo, Posadas estaba dispuesto a hacer pública información que tenía en su poder.

Lo que saben “El Chapo” y los Arellano

De acuerdo con las declaraciones ministeriales de algunos implicados, un tercero habría convocado a los dos cárteles a la misma hora y el mismo lugar.

Guzmán Pérez Peláez confió que durante el juicio que se le seguirá a Guzmán Loera en Estados Unidos puedan salir a luz más detalles sobre qué pasó ese día en el aeropuerto, pues en México no ha querido declarar sobre el tema.

“En una de sus declaraciones, de las tantas veces que estuvo preso, se le preguntó del tema y respondió que en ‘eso no habían quedado y se fue'”, expresó Pérez Peláez quien también tuvo acceso a las declaraciones de Benjamín Arellano Félix.

Arellano Félix , actualmente preso en EEUU, declaró en México en abril de 2011 que ese día había sido convocado por el jefe de la Policía Judicial y que había otras dos personas más involucradas de las cuales iba a dar los nombres el día que tuviera un careo con León Aragón.

Pero semanas después fue extraditado a Estados Unidos.
Advertisement
BERIKAN KOMENTAR ()